Secretos y mentiras en Stand Still Stay Silent

En una de las páginas más recientes de Stand Still Stay Silent de Minna Sundberg, Emil está a punto de ponerse en los zapatos de Lalli de un modo que Lalli puede apreciar (“¿Tenés que lidiar con esto todo el tiempo?”). Quizá no los conozcas, son dos de mis personajes favoritas de esta historieta (categoría que también incluye a todo el resto del elenco), pero atravesaron juntos muchas aventuras. En tiempos de publicación, se conocen hace casi 4 años, y sin embargo todavía no se siente como si hubiera tenido jamás una conversación completa y exitosa.

Desde el principio el problema fue, por supuesto, que Emil no sabía finlandés y Lalli no podía hablar sueco. La traducción entre los dos fue manejada y editada generalmente por la prima de Lalli, Tuuri. Otro problema es que han discutido y se han dicho cosas agresivas sin querer, y otro aún (quizá el más grande) es que se han callado en diferentes ocasiones por vergüenza o ineptitud de joven-adulto en general. Ambos dieron señales de querer considerar al otro un amigo pero sin saber si el sentimiento es mutuo. Emil especialmente.

LALLI (finlandés): —Si nuestras vidas tuvieran lo más mínimo en común, no podrías sonreír.
EMIL (sueco): —¿Te escuché decir “sonreír”?

Diferentes idiomas, traducción sesgada, decir cosas sin querer, carecer del coraje para hablar. Stand Still Stay Silent es un carnaval hermoso de todas las formas del malentendido. La única forma que está mayormente ausente es la mentira, y con contadas excepciones los secretos. Cada personaje generalmente se esfuerza por transmitir toda la información que encuentra relevante para la misión pero la comunicación se rompe igual, porque eso es lo que la comunicación humana hace.

Muchas historias sufren un exceso de secretos y mentiras (justo Secrets and Lies no, esa película es excelente). El plan secreto de la almirante Holdo en The Last Jedi es un ejemplo de esto. Recuerdo haber dejado de mirar Lost poco después de que el mariscal Edward Mars muriera diciendo

[Kate] es peligrosa. No la dejes engañarte. No se puede confiar en ella. Haría cualquier cosa para escapar.

No sólo me intrigó el pasado de Kate, sino también las razones del mariscal para no revelarlo. ¿Por qué ser tan secretivo cuando estás intentando convencer a alguien de la maldad de tu némesis, en una isla desierta, a segundos de tu muerte? Bueno, lo busqué en Wikipedia. Resulta que el tipo tenía todas las razones del mundo para hablar abiertamente. El lenguaje esotérico parece estar ahí más que nada para sostener el misterio, y la idea de que esta serie fuera a hacer eso regularmente me sacó todas las ganas de continuarla.

Stand Still Stay Silent se gana sus pocos secretos. Seguro, la misión principal tiene motivaciones turbias, pero todos los personajes lo saben y o bien lo aceptan o bien eligen ignorarlo. La primera mentira que me viene a la mente es la famosa frase de Onni “No tengo necesidad de posesiones materiales” para enmascarar el accidente que le costó su equipaje. Y quizá la frase de Reynir “¡No me importaba lo que pensaran mis padres!” cuando, coincidencia, también rememoraba el comienzo de su viaje a lo desconocido. Ambos son chistes de una sola página que nos cuentan mucho de los personajes sin realmente afectar la trama.

El capítulo 15 incluye el secreto más pesado de la historia hasta ahora, que no sólo se revela velozmente a la audiencia cuando un personaje principal lo descubre, sino que hasta terminó con una publicación de 8 páginas en un mismo día que básicamente apuró a los lectores hacia el momento en que todo el elenco principal está al día con la información.

Ésa es una de las lecciones narrativas más fuertes de esta historieta, que trato de llevar a mi práctica. No manufactures secretos o mentiras cuando la torpeza y la vergüenza son barreras mucho más verosímiles para cualquier emprendimiento humano.

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